Proteínas, fibra, minerales o una amplia variedad de vitaminas, sin contar las ya citadas grasas monoinsaturadas que son beneficiosas para el organismo, ayudando a reducir los niveles de colesterol y a disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.
Son cualidades que merece la pena aprovechar, y es que los beneficios de comer nueces y almendras son muchos y variados.
Nueces.

Las nueces ayudan a mantener el corazón y el cerebro en buen estado, reduciendo en gran medida las posibilidades de sufrir un infarto, accidente vascular cerebral o ictus. Gran parte de la culpa de esto la tiene su proporción de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
Junto a esto, los estudios que defienden que consumir nueces habitualmente acaba favoreciendo la reducción del perímetro abdominal sean probablemente los efectos más conocidos de las nueces, pero no son los únicos.
Y es que las nueces destacan también por su efecto antioxidante (probablemente el fruto seco más recomendable en este aspecto, debido a la vitamina E).
Según otros estudios, de hecho, podrían ser buenas contra el alzheimer precisamente por el efecto protector frente al estrés oxidativo y la muerte de las células que ocurren en esta enfermedad.
Por si fuera poco, también están relacionadas con el incremento de los niveles de serotonina, conocida como hormona de la felicidad y que influye en el humor y regula el sueño y el apetito.
Almendras.
Las almendras tampoco se quedan atrás, y si bien están algo por debajo con respecto a las nueces en ciertos aspectos, las superan en otros.
Un ejemplo es su proporción de fibra, la más alta entre los frutos secos y que pese a su tamaño es considerable y ayudará a regular el tránsito intestinal, evitar el estreñimiento y tendrá un efecto saciante entre otras muchas cosas.
Además, las almendras destacan también por su contenido de vitamina E, con su efecto antioxidante, y una amplia variedad de nutrientes, aportando proteínas y minerales como el calcio, el potasio, el hierro o el fósforo. Esto hace que también contribuyan a evitar problemas como la anemia y a fortalecer los huesos.
Está claro que los beneficios no son pocos, pero como todo, deben tomarse en su justa medida, tanto unas como otras. Combinar nueces y almendras, por ejemplo, es una gran idea, y con aproximadamente cinco raciones (puñados) semanales tendremos suficiente para aprovechar muchos de sus beneficios y evitar al mismo tiempo los excesos.
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