Alimentar la piel
- Con alimentos ricos en silicio, un mineral que favorece la creación de colágeno: remolacha, patata, cola de caballo, alfalfa, cereales integrales y vegetales de hoja verde.
- Con alimentos ricos en ácidos grasos esenciales, los cuales nos aportan grasas beneficiosas para la piel: aceites vegetales de primera presión en frío (coco, lino, germen de trigo), aguacate, semillas y frutos secos crudos.
- Con alimentos ricos en vitamina C, la cual mejora la elasticidad y firmeza de la piel: cítricos, frambuesa, fresa, papaya, pimiento, acerola, etc.
Hidratarla la piel desde fuera
- Una manera muy efectiva y natural de hidratar la piel consiste en usar un aceite vegetal que aplicaremos justo al salir de la ducha, antes de secarnos, con un suave masaje por todo el cuerpo.
- A continuación, mientras esperamos que se absorba, aprovecharemos para peinarnos, maquillarnos u otra cosa que podamos hacer en ese momento.
- De este modo, el aceite se absorbe mucho mejor sin dejarnos la piel grasa.
- Cuando estemos secas ya nos podemos vestir. Sentiremos una agradable sensación en la piel.
¿Qué aceite usamos?
Te recomendamos tres aceites que puedes probar, según tu tipo de piel, o incluso mezclar y usar juntos.
- Aceite de coco: para pieles poco secas o mixtas.
- Aceite de almendra: para pieles secas.
- Aceite de rosa mosqueta o de argán: para pieles muy secas, arrugadas y maduras.
Crema casera antiestrías
- 50 ml de aceite de almendras
- 10 ml de aceite de rosa mosqueta
- 60 ml de gel de aloe vera
- 20 gotas de vitamina E
- Mezclamos bien los aceites de almendras y de rosa mosqueta con el aloe vera. Si hemos usado aloe vera natural quizás necesitaremos usar una batidora para diluir bien el gel.
- A continuación, añadimos la vitamina E y mezclamos todos los ingredientes.
- Conservaremos la crema en un frasco de cristal oscuro durante un máximo de quinces días en la nevera.
Mejorar la circulación
Una piel sana no solo debe estar bien nutrida por dentro e hidratada por fuera. La irrigación vascular debe ser la adecuada y, durante el embarazo y con el aumento de peso, este factor suele empeorar.
Para favorecer la circulación general contamos con un remedio casero y económico: el agua fría. Si siempre nos hemos duchado con agua muy caliente podemos empezar a usar agua más tibia y finalizar siempre con unos chorros de agua fría.
Aunque al principio cuesta un poco acostumbrarse, la sensación tan agradable que queda después hará que nos animemos a hacerlo cada día.
Este remedio ayuda a prevenir las estrías, la celulitis, las varices y muchas otras cuestiones que están relacionadas con la circulación.

Fuente: mejorconsalud.com
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